La FDA advierte que el uso de inhibidores de la DPP-4 para la diabetes de tipo 2 puede causar dolor articular intenso

En una búsqueda en la base de datos del Sistema de Denuncia de Efectos Adversos de la FDA (FAERS, por sus siglas en inglés), identificamos 33 casos de artralgia severa de los que se informó con el uso de inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) entre el 16 de octubre de 2006, que fue la fecha de aprobación del primero de estos inhibidores, y el 31 de diciembre de 2013. Cada uno de los casos implicó el uso de uno o más inhibidores de la DPP-4. La sitagliptina (n=28) fue de la que se informó con más frecuencia, seguida de la saxagliptina (n=5), la linagliptina (n=2), la alogliptina (n=1) y la vildagliptina (n=2); la vildagliptina no se comercializa en los Estados Unidos. En cinco de los casos, el paciente experimentó artralgia severa con dos inhibidores de la DPP-4 diferentes. Todos los 33 pacientes experimentaron una artralgia que tuvo como consecuencia una reducción sustancial de su nivel anterior de actividad, incluyendo a 10 que fueron hospitalizados debido a un dolor de articulaciones incapacitante. En 22 de los casos, los síntomas aparecieron al mes de iniciado el tratamiento con un inhibidor de la DPP-4. En 20 de los 33 casos, el inhibidor de la DPP-4 fue la presunta causa de la artralgia y su uso fue suspendido a un mes de la aparición de los síntomas. Sin embargo, en 8 de los 13 casos restantes se informó de un periodo de 44 días a 1 año entre la aparición de los síntomas y la discontinuación del uso del inhibidor de la DPP-4. En 23 de los 33 casos, los síntomas desaparecieron menos de 1 mes después de suspenderse el uso del medicamento.

Los informes de ocho de los 33 casos documentaron una reanudación del uso positiva. En estos ocho casos, las personas suspendieron el tratamiento, experimentaron la desaparición de los síntomas, reiniciaron la terapia con un inhibidor de la DPP-4 (con un miembro diferente de la misma clase en seis de los ocho casos), manifestaron la reaparición de la artralgia y, posteriormente, experimentaron la desaparición de los síntomas cuando la terapia con el inhibidor de la DPP-4 volvió a suspenderse. Veintiuno de los 33 pacientes recibieron tratamiento para la artritis con terapias farmacológicas que incluyeron metotrexato, y medicamentos corticoides, antiinflamatorios no esteroideos e inmunomoduladores.

Evaluamos los detalles clínicos de los casos del FAERS para determinar si el dolor articular intenso pudo haber sido causado por una enfermedad autoinmune, y no por los inhibidores de la DPP-4. En diez de los 33 casos se informó de fiebre y escalofríos, sarpullido, e inflamación, síntomas que sugieren una reacción inmunológica. De los 13 casos con resultados de ensayos de laboratorio disponibles para trastornos autoinmunes sistémicos, en 8 se informó de pruebas con un resultado negativo o normal. Cinco de los casos presentaron resultados positivos: anticuerpo antinuclear (n=2), velocidad de sedimentación globular (n=1), proteína C reactiva (n=1) y anticuerpo antinuclear citoplasmático (n=1). Sin embargo, ninguna de éstas es una prueba específica para una enfermedad autoinmune determinada que puede causar un dolor de articulaciones intenso.

También buscamos en las publicaciones médicas, e identificamos siete informes de casos,1-4 dos de los cuales también se identificaron en la base de datos del FAERS.3, 4 Todos los siete informes describían a pacientes que manifestaron artralgia después de iniciar una terapia, ya sea con sitagliptina (n=6) o con vildagliptina (n=1). En seis de ellos, los pacientes experimentaron una desaparición parcial o total de los síntomas a las 6 semanas de suspender el uso del medicamento. En sólo uno se informó que el dolor fuera incapacitante, y en ninguno se informó que fuera necesaria una hospitalización.